Un fenómeno intenso moviliza a las autoridades y a la población
Rosario vivió un fuerte temporal entre la noche del viernes 20 y la madrugada del sábado 21 de marzo, con un acumulado de más de 120 mm de lluvia y ráfagas de viento que alcanzaron los 58 km/h, según datos del Aeropuerto Internacional Islas Malvinas. La tormenta generó inconvenientes en distintos sectores de la ciudad y activó un amplio operativo municipal.
Intervenciones y asistencia en tiempo real
Hasta las 8 de la mañana, la central 103 registró 61 intervenciones: 26 por árboles y ramas caídas, 22 vinculadas a columnas y cables, 12 anegamientos y un derrumbe de techo. El director de Gestión de Riesgo y Protección Civil, Gonzalo Ratner, destacó el despliegue de cuadrillas operativas para normalizar la situación y garantizar la seguridad de la ciudadanía.
“Desde el inicio del evento trabajamos de manera coordinada entre la central de monitoreo, los equipos de verificación en territorio y las cuadrillas en la vía pública”, explicó Ratner. Además, remarcó el esfuerzo sostenido del personal para atender reclamos y reducir riesgos en tiempo real.
Condiciones meteorológicas y alerta por viento
El Servicio Meteorológico Nacional informó que el sábado se mantiene un alerta amarillo por vientos, con velocidades de entre 35 y 50 km/h y ráfagas que podrían alcanzar los 70 km/h. Ante este panorama, el municipio ajustó su operativo, priorizando la vigilancia de arbolado urbano, estructuras inestables y tendidos eléctricos.
Durante la tormenta, las temperaturas oscilaron entre 18,3 °C y 20,4 °C, con humedad promedio del 97% y acumulado total de lluvias de 127,5 mm. El viento predominó del sudeste, con ráfagas máximas de 58 km/h, mientras la presión atmosférica registró oscilaciones de 998 a 1002,4 hPa.
Recomendaciones a la población
Las autoridades reiteraron medidas preventivas: evitar circular durante ráfagas intensas, asegurar objetos sueltos en balcones y patios, y mantenerse informados a través de canales oficiales. Ratner concluyó: “La prevención sigue siendo la herramienta más efectiva para reducir riesgos ante fenómenos meteorológicos extremos”.



